Sobre mí
Soy Eva.
Terapeuta corporal y energética.
Desde muy joven, la vida me llevó a crecer deprisa y a buscar respuestas fuera de mí.
Con el tiempo entendí algo esencial: aquello que necesitaba no estaba fuera, sino en aprender a crear sostén interno.
El cuerpo fue el lugar donde todo empezó a ordenarse.
Durante años acumulé emoción, sensibilidad, tensión y trauma, hasta que comprendí que necesitaba ser escuchado y cuidado.
Y en ese momento, es cuando inicié un profundo proceso de autoconocimiento a través del cuerpo, la respiración y la presencia.

En este camino de búsqueda y escucha, el Reiki fue una de las primeras herramientas que apareció, abriendo una puerta al mundo energético y a una forma más sutil de percibir el cuerpo.
Después llegó el Yoga y, sin buscarlo, se convirtió en la base fundamental de mi camino. Me formé en Yoga Integral y, a día de hoy, sigo impartiendo clases desde un enfoque consciente y un cuidado integral, honrando al ser humano como un todo: cuerpo, mente, emoción y energía.
Más adelante apareció el Quiromasaje, incorporando el tacto consciente como una forma de cuidado físico y emocional.
Luego llegó La Nueva Terapia (LNT®), una terapia energética y cuántica registrada, que amplió mi manera de acompañar desde un plano más sutil y profundo.
El recorrido continuó con la Bioenergética y la Respiración Circular y Conectada, herramientas vivas donde el cuerpo expresa, libera y reorganiza memorias a través del movimiento y la respiración.
Finalmente, se integraron los Aceites Esenciales como apoyo corporal, emocional y energético, acompañando los procesos desde un lugar sensible y respetuoso.
Cada una de estas herramientas apareció como respuesta a lo que mi cuerpo fue necesitando integrar. Antes de acompañar a otros, fueron parte de un proceso propio, vivido y sostenido en el cuerpo.
Hoy acompaño desde un lugar más asentado y presente, con una estructura clara y cuidada. El yoga y la bioenergética se ponen al servicio del cuerpo, y la respiración atraviesa todo el proceso como anclaje y sostén.
Mi camino

Donde habita la calma
es el reflejo de este recorrido: un espacio de cuidado, sin ruido y sin prisa, donde el cuerpo puede sentirse seguro, bajar el ritmo y habitarse con más respeto. Espacios seguros y sin juicios, donde no hay nada que demostrar. Acompaño poniendo lo que soy y lo que sé al servicio de acompañar procesos vitales.
